Masacre en Honduras


Al menos 18 presos murieron en una revuelta dentro de una prisión hondureña, en el segundo incidente de violencia en el sobrepoblado sistema penitenciario del país centroamericano en poco más de una semana. "Los internos fallecidos son 18, todos han sido miembros de pandillas, fueron asesinados con cuchillos y machetes (...) todos estaban ensangrentados y hubo varios degollados".

Todos los muertos eran parte de un grupo de 31 internos que fueron trasladados a la Penitenciaría Nacional desde la cárcel de San Pedro Sula tras el motín entre reos por delitos comunes y miembros de las pandillas conocidas como las "Maras", el 26 de abril, el motín que dejó nueve muertos.

El sistema carcelario de Honduras mantiene a aproximadamente unos 12.000 reos en condiciones de hacinamiento en más de 25 penales, y es escenario de frecuentes enfrentamientos entre internos. Sigue la carnicería humana en nuestros centros de reclusión y es así como el pasado viernes: Centro Penitenciario Yare I, fue ultimado el recluso que respondía en vida al nombre de Ramón Barboza de 31 años, quien presento múltiples disparos por arma de fuego en diferentes partes del cuerpo.

Centro Penitenciario Yare II, fue asesinado el interno José Luis Ruiz Solórzano de 28 años de edad, quien ingresó a este recinto carcelario el pasado 30-06-06. El mismo recibió un impacto de bala en la región cervical y presentó excoriaciones en la rodilla derecha.

Internado Judicial Capital Rodeo II, en la enfermería viven más de 30 internos, quienes se encuentran en esa área protegiendo su vida ya que no pueden vivir en los diferentes pabellones. Es de hacer notar que este centro fue construido para albergar a unos 500 internos y tiene más de 950, o sea, existe un hacinamiento que sobrepasa su capacidad, la situación de la basura, la falta de agua potable, hacen que pueda generarse una epidemia.

Es de hacer notar que los dos centros de reclusión antes nombrados se encuentran bajo Medidas Provisionales de Protección a sus vidas, las autoridades responsables del sistema penitenciario del país están obligadas a revisar el compromiso de mejorar las condiciones en que operan los centros de reclusión, y de respetar la dignidad de las personas privadas de la libertad, principalmente porque las prisiones son uno de los escenarios más notorios de violaciones a derechos humanos.

La sobrepoblación penitenciaria implica violación a Derechos Humanos fundamentales de las personas privadas de libertad. Aquí cabe bien un mensaje, para muchas personas que tienen responsabilidad en materia penitenciaria: "La cárcel no rehabilita.

Es sólo un instrumento de castigo creado por el hombre y para el hombre, atribuyéndose con ello un derecho que ni siquiera Dios se ha reservado para sí mismo: el derecho de enviar a hombres, mujeres y niños vivos al infierno".

El Ministerio Público debe abrir una investigación sobre la denuncia que hiciera la Fundación para las Garantías, Prevención y Defensa contra la Violación de los Derechos Humanos, sobre una presunta privación de libertad de personas indigentes en La Floresta -ubicada en la zona rural, vía San Diego, El Rincón, sector La Floresta del municipio Sotillo de Anzoátegui. (Humberto Prado, 13.05.08)

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