Mozart entre rejas
La Red de Orquestas Sinfónicas Penitenciarias aspira reinsertar a los reclusos en la sociedad a través de la música
Por: Martha Cotoret
Una sonata puede cambiar a un hombre. La máxima de los académicos de la Universidad de Wisconsin que descubrieron el Efecto Mozart será puesta a prueba en las cárceles del país, con la creación de la primera Red de Orquestas Sinfónicas Penitenciarias del mundo.
Se trata de una iniciativa de la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv), que ha mantenido a centenares de niños alejados de la delincuencia.
El programa, que se lleva a cabo en cuatro cárceles nacionales, tiene como objetivo facilitar el proceso de inserción social de los reclusos por medio de la educación y de la música. "Se pretende sensibilizar a los participantes de los distintos centros penitenciarios en aras de su crecimiento como seres humanos integrales", afirma José Antonio Abreu, fundador de Fesnojiv.
La red de orquestas tiene como epicentros el Centro Penitenciario de Occidente en el estado Táchira, la cárcel de San Juan de Lagunillas en el estado Mérida, el Instituto de Orientación Femenina (INOF) en Los Teques, y la cárcel de Tocuyito en el estado Carabobo.
Cada centro penitenciario cuenta con un equipo de profesores, coordinadores y recursos institucionales que respaldan esta labor iniciada en febrero de 2007. Hasta ahora, la iniciativa favorece a 380 internos, agrupados en coros, orquestas, ensambles y agrupaciones de música venezolana.
El coordinador del proyecto, Kleiber Mora Aragón, aspira a incorporar un 20 % de la población penitenciaria venezolana a las orquestas.
"La propuesta da cumplimiento al artículo 24 de la Ley de Régimen Penitenciario, que establece que se fomentarán la enseñanza y prácticas musicales de los penados por medios tales como coros, bandas, orquestas, conciertos y sesiones de música grabada, y garantiza la integración de hombres y mujeres a un espacio para fines reeducativos".
Mora Aragón asegura que está previsto extender el proyecto a nuevos centros penitenciarios, donde se formen ensambles y coros como en cada uno de los recintos pilotos. Los reclusos podrán elegir entre el Ensamble de Orquesta Típica, los Coros Mixtos, el Ensamble de Vientos, el Ensamble de Cuerdas, y Coro de Mujeres, entre otras modalidades.
El encargado del proyecto explica que la instrucción musical está concebida para "generar cambios favorables de conducta y autoestima en todos los ciudadanos privados de libertad que participen dentro de esta formación artística y profesional".
La integración de los reos se logrará a través de una metodología de enseñanza que fomente los valores de solidaridad, trabajo en equipo, respeto y tolerancia. "La idea es contribuir a lograr la inserción social y productiva de los integrantes del programa", explica Abreu.
Según el promotor cultural –cuyo "Sistema" ha probado sus bondades en las zonas populares–, la violencia puede combatirse a través del aprendizaje musical. "El trabajo con la orquesta lleva al interno a lograr alcances éticos y socializadores a través del método de instrucción".
(Fuente:
Tal Cual Digital
26-8-08)
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