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La violencia está desatada en el Retén de Cabimas
Yeirika Parra Barboza
Cabimas
Dos motines en seis meses, un muerto, tres policías y un civil privados de libertad por estar presuntamente involucrados en caso de extorsión, dos fugas y el ingreso de armas y drogas indican que la violencia se desató en el Retén de Cabimas.
Familiares de los reos piden al Altísimo que los miércoles y domingos lleguen cada semana para hacer la visita y cerciorarse de que su pariente se encuentra bien, pues el temor y la expectativa crecen y la confianza en la seguridad, tanto interna como externa ha disminuido.
El problema del centro de reclusión preventiva de este municipio no es un caso que deba verse desde un solo ángulo. Hay varios factores que inciden en que el lugar se esté convirtiendo en zona roja.
El hacinamiento que varía entre 200 y 215 presos cada fin de semana, situación que en reiteradas oportunidades se ha hecho público por la dirección del Retén; además de los retardos procesales por falta de suficiente personal en el Circuito Judicial Penal de Cabimas, son elementos que también contribuyen a desestabilizar el orden en el recinto.
Luis Farelo Pérez, abogado y ex funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas con 18 años de intachable servicio como funcionario público, mencionó que fueron muchos los casos en los que actuó y es difícil recordar, pero “algo si puedo decir con propiedad de acuerdo a mi desempeño como policía científico, el índice delictivo en la zona, sobre todo en Miranda, se ha elevado abruptamente”.
Farelo actuó en una de las fugas del retén a principio de año cuando dos reclusos intentaron escaparse, pero solo uno logró su cometido. El centinela de guardia impidió que el segundo también se fuera.
“En principio pensamos que se trataba de complicidad interna, pero cuando el equipo del Cicpc asistió e hizo las investigaciones, se hizo el simulacro y fue impresionante ver como pueden salir a través de las rejas del techo, parecen contorsionistas… es que pasan allí tanto tiempo de ocio, sin hacer nada productivo, que lo que hacen es maquinar”, comentó.
Y es que para este jurista el retén “parece una prefectura de tránsito. Es muy viejo, ya la infraestructura se hizo insuficiente. El Estado debe construir un nuevo centro, con sistemas de seguridad eficientes y con una mejor ubicación, en Cabimas hay muchos terrenos”, acotó Farelo.
Sin embargo, se han hecho algunos cambios -agregó- ahora hay cubículos para que los abogados puedan entrevistarse con los detenidos.
Pero las deficiencias persisten si se compara con el centro de arrestos preventivo de El Marite en Maracaibo. La pared es de cinco metros de altura con sistema de garitas bien distribuido. Los presos están divididos en celdas de acuerdo al delito. La administración cuenta con un personal superior y un comando especial antimotín. Es una ciudad aparte, diez veces más grande que el de Cabimas.
Ley del más fuerte
El hecho de que ahora también quiera aplicarse en el retén de la subregión la ley del más fuerte, generando conatos de violencia, se debe a la falta de políticas coherentes en el sistema penitenciario venezolano, comentó Henry Rodríguez, abogado penalista de basta trayectoria.
Criminólogos de la talla de Gómez Grillo, Lolita Aniyar de Castro, Francisco Gulgo Finol y Tito Cordoba realizaron un gran trabajo para que los gobiernos reestructurarán o refundaran este sistema penitenciario anacrónico.
“Estamos frente a las mismas cárceles tenebrosas y sombrías que para nada permiten la reinserción a la sociedad. Fueron construidas para una reducida población a donde también iban a parar los presos políticos. Esa infraestructura ya cumplió su etapa. El hacinamiento se multiplica al igual que la capacidad para ejercer el derecho de los defendidos”.
El Zulia y la COL no escapan de la realidad. Para Rodríguez el problema del retén de Cabimas radica en la sencilla razón de que no fue concebido como un internado judicial. Fue construido –en el primer gobierno de Rafael Caldera- para albergar a los detenidos por faltas reguladas por la Ley ciudadana aplicada por las intendencias o prefecturas, es decir, para los borrachos, prostitutas, estafadores… o todo aquel que alterara el orden público, quienes eran sancionados, más no procesados a penas ni juicios.
“Pero como la empresa delictiva es la que más se ha fortalecido, patrocinada por delincuentes de cuello blanco y negro; y el Zulia adolece de un internado judicial, han visto la necesidad de ingresar al retén distintos malandros que han perpetrado diversos delitos y en las mismas celdas”, analizó el abogado.
Descomposición moral
Otro punto importante tocado por Rodríguez es la descomposición moral de los funcionarios policiales; los mismos que están a cargo de la seguridad de los recintos.
Indicó que el mismo entorno familiar del policía, desamparado por el Estado, con un sueldo miserable, sin beneficios sociales, hace que deba convivir con el delincuente, de allí la complicidad.
“El retén de Cabimas debe ser tomado, depurado, estructura y administración, debe haber una revaloración expediente por expediente, realizar visitas domiciliarias para saber la condición de los funcionarios, custodios internos, porque son proclives a incurrir en tentaciones por míseras monedas que servirán para sufragar sus necesidades” recalcó.
Drama familiar
Pero hay otra cara de la moneda. La familia de cada uno de los reclusos también sobreviven a una terrible situación que ninguna quiso pasar.
Cada miércoles y domingo se observa la larga cola de mujeres en su mayoría que madrugan para llevar a sus dolientes comida, ropa, medicinas y lo más importante, el cariño para hacerles sentir que no están solos, en un mundo que para algunos no es más que excremento donde sobrevive el más fuerte.
Fanny María Steila es la madre de Alcides Marrufo Steila (21), quien murió en el último motín que se suscitó en el recinto. Manifestó “no es posible que dentro del retén hayan armas. Temo por la vida de mi otro hijo que aún permanece allí acusado por algo que no cometió”.
Hizo un llamado a las autoridades encargadas de vigilar el reten, para que no permitan la entrada de pistolas “porque si hay adentro es porque ellos no están requisando como deben”.
Otra de las parientes de reclusos preocupada es Maribel Prieto. Mencionó en el primer motín suscitado que los últimos traslados que han querido realizar son por conveniencias que, según, no tiene explicación alguna.
(Fuente:
Regional del Zulia, 25-8-08)
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