Morir por el cargo

En cuatro años, han sido asesinadas tres autoridades carcelarias y una fue detenida por complicidad con las mafias

Por: Patricia Clarembaux

El asesinato de Ender José Herrera, director de la cárcel de Cumaná el pasado 17 de septiembre generó tal desconcierto entre los funcionarios de los penales venezolanos, que el director nacional de Custodia y Rehabilitación del Recluso, Ysmel Serrano, debió salir y conversar con todos para "transmitirles un mensaje de calma y fraternidad", explicó.

En los últimos cuatro años, cuatro altos funcionarios de distintos penales han sido noticia por diversas causas. Tres de ellos resultaron asesinados presuntamente por sicarios y uno terminó sentenciado a un año de prisión luego de haber incurrido en delitos en el ejercicio de sus funciones.

Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, plantea como posible explicación para estos incidentes, cuatro razones: primero, que las autoridades terminan involucradas en el tráfico de armas y drogas; segundo, que una vez dentro hayan querido retirarse del negocio; tercero, que reciban dinero de los reclusos para hacer una diligencia y no cumplan con su parte del trato.

Finalmente, Prado considera que es posible –aunque confiesa no tener mucha fe en ello– que se trate de personas que por no ceder ante la corrupción en los penales son asesinados.

Delito uniformado
En 2006 un caso dejó en evidencia la fragilidad gerencial de Ivonne Coromoto Ramírez como directora de la cárcel de Santa Ana. El 16 de marzo de ese año, el juez de Control número ocho del estado Táchira le dictó auto de detención y la declaró culpable de complicidad en extorsión y ocultamiento de sustancias estupefacientes y psicotrópicas. Con ella quedaron detenidos seis funcionarios más que resultaron involucrados.

El 28 de abril de 2006 fue ratificada la condena de Ramírez por un año de prisión. Sin embargo, sólo estuvo recluida durante tres meses en la Dirección de Orden Público de la Policía del estado Táchira, antes de quedar en libertad.

Un año después, el nuevo director y el subdirector del mismo penal fueron asesinados.

De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Interior y Justicia, en lo que va de 2008, han sido procesados 37 funcionarios de esta cartera y siete guardias nacionales por ser cómplices de delitos dentro de las cárceles.

Para Ysmel Serrano, la ausencia de valores es una de las principales causas que explica la corruptibilidad de quienes resguardan los penales: "Por eso es que es tan difícil conseguir directores capaces de hacerle frente a esta realidad".

Sicarios adentro
Las mafias en los penales son tan fuertes adentro como afuera. Entre 2007 y 2008 han muerto dos directores y un subdirector. Las investigaciones preliminares han apuntado a que estos tres funcionarios indagaban situaciones irregulares en los penales que dirigían.

Es el caso de la Cárcel de Santa Ana. En 2007, fueron asesinados con tiros en la cabeza Eleazar José Rivero –quien asumió la conducción del penal luego de la detención de su antecesora, Ivonne Coromoto Ramírez– y Raúl Armando Cuevas, segundo a cargo del internado judicial.

Fuentes oficiales explicaron al diario Panorama el 19 de abril de 2007 que ambos "estaban investigando a las mafias que operan dentro del recinto carcelario". El mismo periódico reseñó que los cuerpos fueron encontrados por unos obreros de la construcción en una camioneta Hilux, cada uno con un tiro en la cabeza que entró de atrás hacia delante, por lo que presumieron que quienes dispararon viajaban con ellos en el vehículo.

Funcionarios de la policía del estado declararon que Rivero y Cuevas salieron del penal acompañados por dos sujetos uniformados. Sin embargo, nunca se conoció el resultado oficial de las investigaciones que realizó el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

El miércoles 17 de septiembre se reportó el último caso: el asesinato del director del Internado Judicial de Cumaná, Ender José Herrera.

Mientras transitaba por el casco colonial de la capital del estado Sucre recibió 20 disparos procedentes de otro vehículo.

El sábado siguiente, Ysmel Serrano ofreció una rueda de prensa en la que no descartó la posibilidad de que el funcionario hubiese sido asesinado por órdenes de los internos del mismo penal, quizás por planear la requisa de una de las caletas de armas más grandes que tienen los reclusos de Santa Ana.

(Fuente: Tal Cual Digital
1-10-08)



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