Un muerto y doce heridos en sangrienta riña en el penal

(César Villamizar Trejo. Fotos: Eduardo Roselis y Alfonso Alvarez).- El rojo saldo de por lo menos un muerto y nueve heridos, entre ellos una reclusa embarazada, fue el resultado de una intensa riña que se produjo desde la mañana de ayer en el Injuba y que se mantenía hasta anoche, luego que cabecillas de la torre nueva de ese recinto carcelario iniciaran un tiroteo en protesta por la anunciada liberación de cincuenta reos.

Henry "El Atún", de 32 años, es el apodo del preso que resultó ejecutado de un balazo que le destrozó parte de la cabeza, mientras que de manera extraoficial se informó que dentro de la torre nueva, morada de los penados de alta peligrosidad y cabecillas de la población carcelaria, probablemente haya por lo menos dos reos muerto, producto también de la reyerta.

En un infierno con la muerte rondando se convirtió en la tarde de ayer la referida torre, luego que los líderes de esa área manifestaran su rechazo por la decisión de la Dirección Nacional de Prisiones del Mrij de conceder boletas de liberación a cincuenta presos que ha reunido requisitos para ello.

Al parecer, tres de estos cabecillas planificaron un tiroteo al aire una vez que el alto funcionario entrara al penal, para luego recrudecer sus acciones a tal punto que el acto de la entrega de las boletas tuvo que suspenderse.

"A lo mejor ellos sintieran envidia el hecho de que cincuenta de sus compañeros estaban a punto de salir con sus boletas en manos ante la larga cantidad de años que ellos deben cumplir en la cárcel", sostuvo un funcionario del penal.

La situación se tornó extremadamente violenta y sangrienta aproximadamente a las tres de la tarde de ayer cuando, según informaron fuentes del Injuba, se produjo una balacera en contra de algunos reos, dando paso a un caos entre la población penal de la torre nueva y con ello exponer ante todos los presos el arsenal con que se cuenta en ese recinto carcelario.

Caos, lágrimas, sangre... muerte...
Pero el penal adquirió el rojo vivo aproximadamente a las cinco de la tarde cuando los tiros eran más seguidos y de mayor cantidad.

La población penal se estremeció, al igual que vecinos aledaños al penal, cuando el sonido exorbitante de una granada se dejó escuchar dentro de la torre nueva, originando mayor caos y llanto en los familiares de decenas de reos que a esa hora ya estaban apostados frente al Injuba.

"Nos dijeron que había unos diez o doce muertos, por lo que corrimos como unas locas, pero aquí nos informaron que hasta el momento había un solo muerto. Creímos que la explosión de la granada había matado varios internos", refirió, con sendas lágrimas en las mejillas, Yenny Rodríguez, pariente de uno de los reclusos.

Otras mujeres, de diferentes edades, lloraban silentes por sus dolientes en medio de una espera para que le informaran sobre sus dolientes.

Varias ambulancias del penal resonaban sus sirenas para ir trasladando, poco a poco, a los heridos.
Las medidas de seguridad fueron más exigentes. Se cerró el paso por ambos lados del penal por la calle Cedeño.

Adentro, los reos se confundían entre sí y gritaban a todo pulmón que los salvaran. Los heridos se quejaban con alaridos, mientras varios reclusos lucían sus armas sin escrúpulo alguno.

(Fuente: http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=VEN&pagina=http://www.laprensadebarinas.com.ve
La prensa de Barinas, 1-8-08)


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